martes, 10 de mayo de 2011

A las orillas del Nilo

Los alumnos de 3º C de E.S.O. van a realizar una serie de autorretratos tomando como referencia las representaciones humanas en los frescos del antiguo Egipto.

Para ello analizaremos sus características generales: temática, técnica, materiales. 

Hay que tener en cuenta que las manifestaciones artísticas del Antiguo Egipto no persiguen la representación fidedigna de la realidad: su finalidad es conseguir el favor de los dioses, la vida de ultratumba, la salvación eterna.

La pintura, pues, estaba sometida a reglas muy estrictas, entre las que destacan:



. CANON DE PERFIL: 
las figuras se representaban con el rostro, brazos y piernas de perfil, mientras que el tronco y el ojo estaban dispuestos de frente.
De hecho, se repiten figuras en las que la cara se representa de perfil, el ojo de frente, los hombros de frente y las caderas de ¾, los pies de perfil y dos manos y dos pies del mismo lado, es decir, dos manos derechas o dos manos izquierdas. 
Los egipcios de este modo, pretenden reflejar la esencia principal del personaje como si se le viese simultáneamente desde varios puntos de vista.

 . JERARQUÍA: 
Las figuras más importantes eran más grandes que las de los demás personajes, y mostraban actitudes hieráticas, ausencia de expresividad, como signo de respeto. 


El tamaño tenía relación directa con su importancia social, así vemos que el faraón es el personaje más alto en las escenas familiares, donde sus mujeres, hijos, o enemigos son más pequeños; el faraón representado en presencia de los dioses generalmente es del mismo tamaño

. AUSENCIA DE PERSPECTIVA: 
no se pretende lograr  profundidad.  

. COLORES PLANOS: el color se aplica con tonalidades uniformes. No se hacían gradaciones de color ni medios tonos. 
Por otra parte, el uso de los colores de las distintas figuras estaban tipificadas:
El azul, color del Nilo, se usaba para el cielo, el agua y la noche.
El verde, símbolo de la fecundidad y la vegetación, se utilizaba para representar al dios Osiris y la naturaleza y motivos vegetales.


El blanco, usado como fondo para los dibujos, se utilizaba para colorear la ropa, las coronas y el pan.
El rojo, el color del dios Set, se usaba para la corona roja, la piel masculina, la cerámica, la madera y el desierto.
El amarillo, el color del sol, servía para el oro y la piel femenina.
El negro, color de la fertilidad, representado por el limo del Nilo, se utilizaba para pintar cabellos y ojos.


En nuestros trabajos trabajaremos con total libertad cromática. 
Y, sustituiremos los símbolos que aparecen en los jeroglíficos de los frescos de templos y tumbas (que se referían a misterios divinos y funerarios y servían para ponerlos en contacto con divinidades) por elementos referentes a nuestra realidad: nuestros gustos, intereses, ocupaciones favoritas, etc.