domingo, 31 de mayo de 2009

Precine. Sombras chinescas

Las sombras chinescas son un juego popular que consiste en colocar las manos entre una fuente de luz y una pantalla o pared, para que la posición y el movimiento de las manos proyecte sobre la pantalla sombras que representan distintos seres en movimiento.

A pesar de su nombre, no nacieron en China sino en la isla de Java,aproximadamente unos cinco mil años antes de J.C.
Las sombras chinescas dieron vida al teatro de sombras que, desde Oriente, se popularizó en en todo el mundo. En París se estableció el primer teatro de sombras europeos en el s. XVIII.

Se considera uno de los antecedentes del cine ya que se basa en la proyección de sombras sobre una superficie plana y representa el movimiento.

El teatro de sombras tradicional de Indonesia se llama Wayang Kulit. Wayang significa teatro y kulit, cuero, que es el material con el que se fabrican las marionetas.

Aquí tenéis un documental en el que se muestra cómo se construyen.



Jack y las habichuelas mágicas
: una película de Lotte Reiniger, una cineasta de origen alemán que realizó interesantes películas de siluetas. Según sus propias palabras: "una película de siluetas es una película de figuras negras de contornos claramente definidos, una película de recortes a tijera. De inspiración en el teatro de sombras chinescas, las películas de siluetas tienen una técnica muy precisa, sólo son necesarias unas tijeras, cartón negro, papel de calcar, hilo o alambre, algo de plomo, una cámara, bombillas, una placa de vidrio, madera para construir una mesa de fotografía y… mucha paciencia."


Y dos anuncios de coches realizados por la compañía de danza Pilobolus en los que se utilizan las sombras



Y, por último, un anuncio de galletas realizado con una mesa de luz y arena:

A los que que vais a realizar un teatro de sombras, lo primero que teneis que plantearos es la historia a representar para posteriormente construir los personajes que aparecen, teniendo en cuenta el tamaño del teatrillo y cómo se articulan las marionetas.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Cocotillas. Papiroflexia III

No, no estamos hablando de las aves de origen australiano que mucha gente tiene como mascota sino de la discreta pajarita de papel a la que Miguel de Unamuno llamaba de este modo. Denominaba "cocotología" a la papiroflexia: de cocotte (pajarita en francés). Don Miguel decía en su libro "Amor y pedagogía": "la ingenua e intrascendente pajarita de papel adquirirá ante sus ojos importancia de ciencia exacta y profundidad metafísica".

Para celebrar la llegada de la primavera hemos hecho una suelta de coloridas cocotillas que parecen haberle cogido gusto al vestíbulo del instituto ya que han hecho sus nidos en él.

Si te animas a plegar -y desplegar- papel, la bandada acepta nuevas compañeras.




domingo, 17 de mayo de 2009

Una iniciativa solidaria

Paula Núñez, una ilustradora y diseñadora salmantina, conocida por Misspink, organiza la II Edición de Artistas con corazón.

Una exposición colectiva en la que se venden artesanías de todo el mundo y cuya recaudación íntegra se destina a la Asociación Española Contra el Cáncer.

La primera edición tuvo lugar en Salamanca y se recaudaron ¡¡6.000 €!! que se destinaron a Cuidados paliativos. En la iniciativa tomaron parte 200 participantes de diversos países.

Si tienes un corazón solidario y sabes hacer algo artístico, ya sea pintura, ilustración, broches, ganchillo, lana, escultura... lo que se te ocurra, puedes participar.

Tienes toda la información necesaria en la página oficial de Artistas con ♥

Si te animas, recuerda que la exposición será en agosto en Torrelavega (Santander) y que hay que mandar las cosas, como muy tarde, en la última semana de junio. El montaje de algo de tanta envergadura lleva mucho tiempo...

sábado, 9 de mayo de 2009

Pueblos abandonados IV. Seres fantásticos

En Umbralejo, además de los monitores y guías, habitan otros personajes muy particulares. Abrid bien los ojos porque no sería extraño que nos topáramos con alguno de ellos.
Por si acaso, recordemos cuáles son los más habituales:

Duendes castellanos
Muy arraigada la creencia de estos seres, descritos como demonios «caseros, familiares y tratables», ocupados en hacer toda serie de burlas ridículas a las personas.
Parece ser que el origen del término castellano “duende” proviene de la expresión "duen de casa" o "dueño de casa", por el carácter entrometido de los duendes al apoderarse de los hogares y encantarlos.
Una de las acepciones que recoge el DRAE sobre trasgo es la de “niño vivo y enredador”. Y, la de duende como “figura de viejo o de niño en las narraciones tradicionales”.
Se les representan con forma humana y de unos 60 cm de altura, con la capacidad de hacerse invisibles o de mutarse en pequeños animales. Les gusta vivir en los desvanes, sótanos y bodegas en donde jugar y hacer ruidos por las noches.
También tienen como costumbre “el tirar piedras y realizar pequeñas fechorías para molestar y asustar a los humanos en sus casas, donde se introducen haciendo de ellas su residencia permanente".

Los malismos
Estos duendes trogloditas, denominados malismos o Mala cosa, recuerdan a los trolls nordicos. Son feos, babeantes, llenos de pelos que le cubren todo el cuerpo en largas y grasientas melenas y muy agresivos.
Habitan lúgubres cuevas o antros oscuros, junto al resto de criaturas nocturnas. Algunos se encargan de guardar tesoros que hay bajo tierra. Nunca acuden a la superficie, la luz les molesta o consume. Los más peligrosos de todos los duendes, ya que son habilidosos en la brujería.

El Duende Martinico
El duende castellano por excelencia. Ácrata, agitador profesional, que lleva el desorden y la subversión en las viviendas donde desarrolla sus actividades caseras. El más popular y extendido es este martinico, martinillo o martín al que se le ha descrito generalmente como rechoncho, rabón, algo diablejo, de estatura tirando a chaparro (casi de aspecto simiesco). Bastante inestable emocionalmente (son legendarios sus enfados cuando se le importuna); generoso, solidario con los hombres y mujeres, capaz tanto de ayudarles en caso de necesidad como de gastarles las peores jugarretas. Tiene peligrosos y secretos poderes que utiliza para transmutarse en animal (motivo por el cual algunos autores los emparentan, en forma lejana, con las hadas). Su color preferido es el rojo.

Enemiguillos o diminutos
Estos también pueden ser los duendes diminutos entre asilvestrados y domésticos, que viven en las cavidades de los árboles, nidos de aves, etc, pero pasan cortas temporadas en domicilios humanos para cometer sus pequeñas fechorías. Aunque existe la creencia de ancianos asistidos por estos personajillos en momentos de debilidad de memoria.
Por su extrema pequeñez les obliga a ser muy prudentes y cautos en sus desplazamientos y correrías. Se cree que posee la facultad del lenguaje de los animales.

El diablo Cojuelo
El Diablo Cojuelo es una demonio socarrón y juerguista recogido en la tradición oral y literaria de Castilla.
Este diablo, lejos de ser una forma maligna, se le representa como “el espíritu más travieso del infierno” trayendo de cabeza a sus propios congéneres demoníacos. Los cuales, para deshacerse de él, lo entregaron en trato a un “astrólogo”. Teniéndolo encerrado en una vasija de cristal.
Se dice así mismo como inventor de danzas, música y literatura de carácter picaresco y satírico. Siendo uno de los primeros ángeles en levantarse en celestial rebelión, fue el primero en caer a los infiernos, aterrizando el resto de sus “hermanos” sobre él. Dejándole “estropeado” y “más que todos señalado de la mano de Dios”. De ahí viene su sobrenombre de “cojuelo”. Pero no por cojo es menos veloz y ágil.

El Bú
Al se le daban figura de un gigantesco búho antropomorfo de color negro y grandes alas (primo hermano de la lechuza, que se bebe los aceites de las iglesias). De enrojecidos ojos, grandes como platos soperos; que paralizan de terror a sus víctimas. Su pico es afilado como cuchillas y sus garras son como trampas loberas de donde es imposible huir (que aquel que era cogido se daba por muerto). Entraba por las ventanas para llevarse a los niños despiertos a su escondrijo, normalmente oscuras grutas en encinares (La encina, era un árbol sagrado de los celtíberos).
Era costumbre que en noches cerradas, en las que los niños díscolos no querían dormir, las madres y abuelas abrieran las ventanas de las habitaciones y a grandes voces, llamaban al para que acudiera.

Encantadas
Mitos sobre encantadas o encantás, hay por toda la geografía española. Tienen distintas denominaciones: en Galicia y Portugal se las demomina Mouras, Xana en Asturias, anjanas y encantás o encantos en Cantabria, la diosa Mari es un mito vasco similar... En Castilla, se las demomina moras o encantás. El mito es similar en casi todas partes, siempre relacionadas con lugares lúgubres, oscuros y acuáticos: cuevas, pozos, rios... Suelen ser bellas y de largas y rubias melenas.
La noche de San Juan, noche mágica donde las haya, vagan por las fuentes pero, si algún curioso se acercaba demasiado, desaparecen. Ese día ninguna moza soltera pasaba por tales lugares ya que, de hacerlo, no se casaba.
Hay leyendas que hablan de la maldición que pesa sobre la encantá, antaño, hermosa mora enamorada de un cristiano infiel, y de un tesoro oculto.
También se cuenta de encantás que suplican a los caminantes un poco de agua pero, cuando éste, conmovido por las palabras suplicantes y la belleza de la encantada se acercaba para entregársela, desaparecía.
Sus manifestaciones se dan junto a corrientes de agua.
En Granátula de Caltrava hay una variante algo particular, la Trocanta. La leyenda cuenta que en el Cerro de la Encantada, en el fondo de una cueva, habita una especie de lagarto o culebra, que en las noches de San Juan se convierte en una hermosa mujer que incluso llega a sobrevolar los campos de la comarca. Su carácter, en principio se piensa que puede llegar a ser maligno.

Ojancos (Gigantes ciclópeos)
El DRAE recoge este término como un adjetivo aumentativo y despectivo, como sinónimo de Cíclope. Estos cíclopes castellanos, también conocidos como ojarancos, ujancos o ojaranquillos, se les representan como una especie de seres simiescos de barbas tan ásperas como cerdas de jabalí que le llegaban a las rodillas y así le tapaban el cuerpo, pues solía ir desnudo. Su peculiaridad era tener dos filas de dientes y un único ojo brillante que le ocupaba casi toda la zona frontal (y en algunos relatos populares se atribuyen además dos cuernos). Era ágil como las águilas y con una extremada fuerza. Habitan en montañas, cuevas, posadas o castillos. Suelen disponer de rebaños o de un ejército y servidores coaccionados, y les gusta de la carne humana. El mito está emparentado con sus “primos”, el Xigante gallego y el Patarico asturiano, junto a su “hermano” cántabro, el Ojáncanu.
Además, se conoce de su versión femenina, como la Ojáncana u Ojanca. Se recurría a ella para asustar a los niños.

Paparrasolla
Este ser imaginario, junto a otros personajes como la Marrona, la Cocharrona, el Coco y el Sacamantecas apaece en el DRAE de la siguiente manera: “Nombre femenino poco usado para referirse a un ente imaginario con que se amedrenta a los niños a fin de que se callen cuando lloran”.
A veces se dice de ella que vive dentro de la torre de la iglesia, por donde sale a través de un ventanuco redondo en la parte de atrás del campanario, para llevarse a los niños desobedientes a su nido. O bien en los desvanes y rincones oscuros de la casa desde donde emite gritos lastimeros y horribles. La comparan con una especia de harpía (Cabeza y senos de mujer y cuerpo de ave rapiña).

Tragaldabas
Este personaje del folklore castellano, también conocido como El Zamparrón o La Zarrampla, es representado como monstruo u ogro grande de boca enorme y gran buche o barriga con una voracidad insaciable. Algo amorfo y elástico y de estomago infernal. Capaz de ingerir hasta un ejército entero. De ahí su nombre al referirse al Tragar o zampar de una atacada o sin masticar. Usado como “asusta niños” que no quieren dormir, común a otras regiones ibéricas como el gallego O Papón, el Papón asturiano y el portugués O Papao.
En diversas fiestas municipales existe la costumbre de montar una especie de “atracción” de cartón piedra denominada tío Tragaldabas (o Tía Melitona ) En la que los niños pueden subir, penetrar por la enorme boca y tirarse por el tobogán para salir por detrás de la figura.

Oricuerno
Conocido como Alicornio o unicornio, al que se le representa como un caballo blanco, con patas de gamo y cola de león, cabeza púrpura, ojos azules, un cuerno largo y retorcido en medio de la frente y una alitas encima de las pezuñas. Animal muy fiero que solo se dejaba amansar por un doncella virginal que le ofreciera su pecho descubierto. La tradición describe el poder del cuerno del de este animal contra cualquier tipo de ponzoña natural o sobrenatural.

La mano negra
Ente diabólico con forma de mano que ataca a las personas cuando están distraídas, orinando (hombres) o dormidas. Si te toca el hombro, al girar el rostro suele arrancar los ojos del incauto. En algunas zonas, dice la tradición que la Mano Negra era un ente femenino y acuático como una fea manaza con uñas negras que habitaba en las oscuras y peligrosas aguas de las charcas. Que siempre estaba al acecho para arrastrar a los niños a su madriguera.

Gamusinos
La tradición oral ha adjudicado a estas criaturas, las formas y figuras de las más dispares y originales: avecillas que brillan en la oscuridad, pequeños mamíferos, ranas, tortugas, etc. Se dice que su hábitat son las partes copas de los árboles, bajo los hongos, orillas de los arroyos y en los matorrales más densos. En muchos pueblos castellanos se les tiene como “animales que paraban en el campo y hacían sonidos extraños”.

El lobo hechizado u hombre-lobo en Castilla
De este personaje se decía que había sido víctima de una maldición, O bien se “hechizaba” mediante ungüentos o la ingestión de ciertas hierbas. En ocasiones se hacían acompañar de jaurías de lobos auténticos. Y muchas ocasiones, siendo éste consciente de la transmutación que sufría determinadas noches, avisaba a los familiares que no abriera las puertas. Esto es precisamente lo llamativo de los hombres lobos castellanos, que su identidad era conocida por el pueblo. (Sin que esto fuera un problema para convivencia).

Nubleros y regulares
Se dice de aquellos seres elementales o personas que conjuran o manejan a su antojo la lluvia o la meteorología en general (llevar las nubes a sitios concretos o hacer llover piedras). Se les conoce como Nubleros, nublaos, nuberos, reñuberos o seres regulares. Hasta no hace mucho aún se culpaba algún elemento sobrenatural a los fenómenos atmosféricos maléficos, destrozadores de casas y cosechas, encarnando en individuos con poderes especiales como los antiguos atributos de los geniecillos del aire.

Finaos / Vinaos
Espíritus de muertos, que especialmente en las noches de San Juan gustan de visitar a sus familiares, unas veces con buen propósito, otras no con tan bueno. Espíritus de los familiares fallecidos, viejos lémures, que salían la noche de los Difuntos Se les veía caminando por los tejados, calles desiertas y rincones a oscuras.
Asimismo, en ciertas zonas se cree que esa noche: “Se aparecía una persona fallecida y reclamaba una promesa que tenía que cumplirse”.
En ciertos lugares de La Mancha existía la creencia que cuando alguien había muerto, las campanas daban aviso de ello y en el pueblo, no se podía ni debía, cocinar ajillo, gachas… pues, el muerto acudía y removía con el dedo las gachas o el ajillo que estaba en la lumbre. Había que retirar a escape el caldero y dejarlo para otro día. Credulidad conservada aún en muchos hogares.
La noche del uno al dos de noviembre había que quedarse en casa, pues, esa noche, los finados andaban por tejados y calles arrastrando pesadas cadenas, para visitar el que fue su hogar. Escondiéndose detrás de las puertas con gran espanto de los niños. Había quien se pasaba toda "la mala noche" tocando lúgubremente las campanas de la iglesia.

lunes, 4 de mayo de 2009

Pop-up Books I. Origen

En el término inglés pop-up books (literalmente "libros que brotan") nosotros podemos incluir todos aquellos libros desplegables, libros móviles, libros animados, libros tridimensionales, libros vivos, etc.

Son esos libros cuyo interior esconde verdaderas maravillas de papiroflexia,
Aunque actualmente pertenecen al ámbito de la literatura infantil y/o juvenil, en sus orígenes estaban destinados a adultos y eran de temática muy variada.

No se sabe quién introdujo el primer artificio mecánico en un libro, pero existen libros con elementos móviles desde hace más de 700 años. Ramón Llull de Mallorca incorporó ruedas giratorias en su obra Ars Magna.
Durante siglos, religión, astronomía y medicina fueron las disciplinas que dieron soporte bibliográfico no convencional a sus contenidos.

En el siglo XVIII los libros mecánicos iniciaron su carrera lúdica con los llamados Harlequinades, unos libritos con solapas intercambiables que permitían hacer variaciones sobre un relato inicial.

Pero fue a finales del siglo XIX cuando se alcanza el momento más creativo (la “Edad de oro de los libros desplegables”), con las preciosas creaciones de artistas como Ernest Nister, Lothar Meggendorfer y Raphael Tuck. Raphael Tuck pasó de dedicarse a la venta ambulante de muebles por las calles de Londres, a montar una tienda de grabados y una pequeña editorial con sus hijos, en la que comercializaban panoramas desplegables con figuras removibles y también libros tridimensionales.
Ernest Nister estaba instalado en Nuremberg, principal centro juguetero de finales del siglo XIX y se trasladó a Londres donde montó una editorial que comercializó sus libros en ambos países y también en Estados Unidos. Sus creaciones estaban destinadas a niños de las clases sociales más altas y sus ilustraciones muestran la estética de la época victoriana.
El tercer protagonista de la “Edad de oro de los libros desplegables” fue Lothar Meggendorfer un ilustrador natural de Munich que tuvo una infancia con pocos recursos (era el menor de 21 hermanos). Meggendorfer trabajó con diversos tipos de libros móviles y fue además inventor de muchos mecanismos de papel, pero destacó especialmente en dos formatos: libros con imágenes articuladas y panoramas desplegables tridimensionales, como su famoso Circo Internacional.
La llegada de la Primera Guerra Mundial supuso el declive de la producción de libros móviles, que resurgirían en la década de 1930 con las publicaciones de Louis Giraud, un editor británico que creó el primer desplegable pensado para ser visto desde cualquier punto de vista.

En 1933, la editorial estadounidense Blue Ribbon publicó un libro tridimensional dedicado al ratón Mickey y utilizó por primera vez la expresión “pop-up”, que en la actualidad se ha impuesto en todo el mundo para referirse a este tipo de ejemplares.

La Segunda Guerra Mundial supuso de nuevo el eclipse editorial de estos libros, tímidamente salvado por artistas como Julian Wehr cuyos libros con imágenes articuladas llevaron la alegría a niños de todo el mundo, incluidos los españoles, en los difíciles años de la posguerra.
En los años 50 y 60 del pasado siglo el protagonismo lo acaparó la antigua Checoslovaquia gracias a un prolífico dibujante: Vojtech Kubasta que versionó todos los cuentos infantiles conocidos y los exportó al mundo entero.
El siglo XX trajo asociado otro fenómeno que ha trascendido al mundo editorial, con los llamados “libros de artista”, en los que pintores y escultores han redescubierto al libro como un nuevo soporte para su expresión plástica.
En las últimas décadas estamos viviendo un resurgimiento mundial de los libros pop-up y hay quien ya ha calificado este momento como “Segunda Edad de Oro de los libros móviles y desplegables”, una realidad que es posible gracias a artistas como los norteamericanos Robert Sabuda y Matthew Reinhart, cuyas creaciones son impresionantes.
Ya que vamos a intentar crear un libro desplegable colectivo, os recomiendo que entréis en las páginas de estos dos artistas, ya que además de ver sus obras, podréis aprender a hacer figuras, pliegues, elementos móviles,...

viernes, 1 de mayo de 2009

El pintor al otro lado del espejo

El autorretrato: ¿cómo se vieron a sí mismos los grandes pintores o qué quiere el artista que veamos cuando se autorretrata?

Es en el Renacimiento cuando el autorretrato adquiere gran importancia en la obra de los artistas ya que les sirve para reivindicar el papel de artista. El orgullo y la reivindicación de su capacidad los empujaba a autoafirmarse a través de la representación de su imagen, autónoma o insertada muchas veces en las obras: Durero utilizó la representación de Cristo para realizar su autorretrato; Velázquez aparece pintando la escena en las Meninas. El artista desea ser comprendido y, además, reconocido.

El Romanticismo generaría una crisis de identidad en el artista, perdiendo esa magnificencia y, en general, después de Goya, los artistas renuncian a tan glamorosa autorrepresentación para mostrar su fisonomía y desglosar sus ideas a través de simbolizaciones.

Las realizaciones visuales actuales son una proyección subjetiva del artista. El autorretrato contemporáneo no se limita a plasmar el aspecto físico del creador sino que busca señas de identidad, indagando en su realidad, su entorno y su espacio físico. Por otra parte, gracias al desarrollo tecnólogico se reinventa el arte pictórico: la serigrafía, el collage, la fotocomposición o el procedimiento del frottage son nuevas técnicas expresivas.

Aquí tenéis una serie de autorretratos de diversos artistas que os puede ser útil a los que os tenéis que enfrentar a la árdua tarea de plasmar vuestra propia imagen en un papel.


Y a Pocoyó hecho un artista: